|
jueves, 2 de agosto de 2007
jueves, 29 de marzo de 2007
Apuntas el transcurso
a fin de explotar la próxima herida sin estadio;
sin vértebra
Nada en la primera nube
Soplas
Y sin duda el vapor es suficiente
Lo dices tocando la baranda
Renunciando
Dándole una memoria:
el rabillo.
sin vértebra
Nada en la primera nube
Soplas
Y sin duda el vapor es suficiente
Lo dices tocando la baranda
Renunciando
Dándole una memoria:
el rabillo.
Perdedor
Las canciones de los jóvenes argentinos;
una radio para guardar la memoria
que tienen de sus bluejeans rasgados,
la polola en la playa, una guitarra
y la sensación de que se vivió a concho
lo que pudo ser una vida
"fome"
estudiando las últimas partidas,
yendo al club de ajedrez los días sábado
para estar sentado cerca de cuatro horas
mirando un tablero moviendo
sus piezas
llegar a casa y analizar la noche toda
el pack de variantes del próximo día;
el torneo de los domingos matutinos
donde puedes ganar una medalla
para que tu padre la cuelgue
en tu cuello
y luego salgas en la foto
sonriendo.
La verdad es que me hubiera gustado
mucho
pasar el verano en la playa,
invitarlos a tomar unas cervezas
en la puesta de sol,
besar a una joven punk
en su boca y en sus tatuajes
y en sus piercings
eyacular borracho
regresar en bus
de lado de la ventana
para contarles a mis amigos
y que ellos también me cuenten.
una radio para guardar la memoria
que tienen de sus bluejeans rasgados,
la polola en la playa, una guitarra
y la sensación de que se vivió a concho
lo que pudo ser una vida
"fome"
estudiando las últimas partidas,
yendo al club de ajedrez los días sábado
para estar sentado cerca de cuatro horas
mirando un tablero moviendo
sus piezas
llegar a casa y analizar la noche toda
el pack de variantes del próximo día;
el torneo de los domingos matutinos
donde puedes ganar una medalla
para que tu padre la cuelgue
en tu cuello
y luego salgas en la foto
sonriendo.
La verdad es que me hubiera gustado
mucho
pasar el verano en la playa,
invitarlos a tomar unas cervezas
en la puesta de sol,
besar a una joven punk
en su boca y en sus tatuajes
y en sus piercings
eyacular borracho
regresar en bus
de lado de la ventana
para contarles a mis amigos
y que ellos también me cuenten.
Tacones
Se observan gotas de sudor en la piel
de la mujer perseguida en lo oscuro
como Charles Bronson y sus películas:
la expectación producida en mi madre,
que ve el televisor como Narciso
y la pantalla es un río en mis glándulas
salivales cuando me observa el rostro
presumiendo estar en el secreto aire
que respira y respira la antesala
de los poros acuosos: mi lascivia
envasada en el origen de su matriz,
porque ella sigue planchando la ropa
pero ahora busca el control remoto
para cambiar el canal sin motivo;
esa penetración brusca en su vulva
por la äntes hostil voz intermedia
donde se han quemado tantos murciélagos
para proclamar su realeza, su peso
en amargura de tele apagada
y cableoperadores taciturnos.
de la mujer perseguida en lo oscuro
como Charles Bronson y sus películas:
la expectación producida en mi madre,
que ve el televisor como Narciso
y la pantalla es un río en mis glándulas
salivales cuando me observa el rostro
presumiendo estar en el secreto aire
que respira y respira la antesala
de los poros acuosos: mi lascivia
envasada en el origen de su matriz,
porque ella sigue planchando la ropa
pero ahora busca el control remoto
para cambiar el canal sin motivo;
esa penetración brusca en su vulva
por la äntes hostil voz intermedia
donde se han quemado tantos murciélagos
para proclamar su realeza, su peso
en amargura de tele apagada
y cableoperadores taciturnos.
Acta est fabula
en el sentido más lato del término
es probable que saque mi cabeza por la ventana
y observe para los dos lados, curioso;
dentro ya de la poesía posmoderna
en silencio
como ropa sucia
en la lavadora
y que se lava en casa
al compás de un movimiento de brazos
en la orquesta de la soberanía
amenazada por un cuchillo en el cuello
es la distorsión cognitiva
que antecede y determina los resultados
y que tiene que ver con
la toma de decisiones,
la tos y el auricular
que procede suavemente del trabajo
de abotonarse la camisa blanca
definitivamente
es probable que saque mi cabeza por la ventana
y observe para los dos lados, curioso;
dentro ya de la poesía posmoderna
en silencio
como ropa sucia
en la lavadora
y que se lava en casa
al compás de un movimiento de brazos
en la orquesta de la soberanía
amenazada por un cuchillo en el cuello
es la distorsión cognitiva
que antecede y determina los resultados
y que tiene que ver con
la toma de decisiones,
la tos y el auricular
que procede suavemente del trabajo
de abotonarse la camisa blanca
definitivamente
Problemas
Jaque, desde el cerebro
con la sala divisada en dos partes,
una para el salón de trabajo;
la otra para que las falanges no se aburran,
o se aburran menos,
cuando, como es frecuente,
las noticias son leídas
por la boca de un periodista que te observa.
Y en el centro de la retina,
una cómoda con su primer cajón abierto.
Y encima de ésta, un televisor.
El periodista habla y habla y habla
y lo peor es que te mira a los ojos
como si te incluyera en sus pensamientos;
ni que fueran los verdaderos peluqueros de la muerte,
una pausa y ya volvemos.
con la sala divisada en dos partes,
una para el salón de trabajo;
la otra para que las falanges no se aburran,
o se aburran menos,
cuando, como es frecuente,
las noticias son leídas
por la boca de un periodista que te observa.
Y en el centro de la retina,
una cómoda con su primer cajón abierto.
Y encima de ésta, un televisor.
El periodista habla y habla y habla
y lo peor es que te mira a los ojos
como si te incluyera en sus pensamientos;
ni que fueran los verdaderos peluqueros de la muerte,
una pausa y ya volvemos.
8 a.m.
El televisor se prende en la mañana
por la voluntad cenital y el fuego.
Un oscuro lo ciñe y lo pierde
por lo homogéneo de la luz.
Se enfurruña el párpado ante esa descarga
y se resguarda y se ausenta
por el velamen de un techo y la nariz;
la prueba de incertidumbre nocturna,
caprichosa errancia del feroz
“Buenos días a todos”.
por la voluntad cenital y el fuego.
Un oscuro lo ciñe y lo pierde
por lo homogéneo de la luz.
Se enfurruña el párpado ante esa descarga
y se resguarda y se ausenta
por el velamen de un techo y la nariz;
la prueba de incertidumbre nocturna,
caprichosa errancia del feroz
“Buenos días a todos”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)